No ha sido nada fácil trabajar con un equipo sólo de hombres.
Ellos me han enseñado a ser puntual, llegar al trabajo (en las condiciones que sean) y llegar a tiempo.
Ellos bromean siempre. El doble sentido y los albures no paran. Bromas a veces muy pesadas, pero así se llevan y se aguantan.
No se separan. No se dejan. Se acompañan y se esperan. Se ayudan y se apoyan. Terminan su trabajo y si alguien falta, todos se quedan en foro apoyando o esperando a que termine. Salen juntos a comer. Juntos son rápidos, eficientes y muy fuertes.
Ellos me han enseñado que el trabajo en equipo puede ser fácil y divertido.
Manolo: Con su paciencia y experiencia me fue guiando. A veces regañando, pero siempre enseñando con su ejemplo el compromiso, la seriedad y su entrega para trabajar.
El loco: Más que un compañero ha sido un amigo. Sus oídos abiertos para escucharme. Su voz aconsejándome. Su cariño y sus cuidados me ayudaron y a veces hasta me salvaron.
Galicia: Un gran hombre. Hace su trabajo. Bromea. También se desespera, más enseña y aguanta.
Choco: Tan simpático. Al principio muy serio. Con el tiempo y al ver mi trabajo dejó salir su corazón y trabajamos bien juntos. Haciendo equipo trabajamos mejor.
El moco: Con él fue al revés. Muy bromista y lindo al principio. Después cada uno en su trabajo casi no lo veía. En Lapa salimos juntos una noche, su compañía impregnó la cena de tanta alegría que su ausencia en las siguientes salidas fue notable.
El chispa: De él ni hablar. Simplemente no me dio la oportunidad. No me ve, ni me habla y prefiere no estar donde estoy yo. Ni modo, ahí sí, ni como hacerle. Lo respeto y me alejo. No le hablo y mirarlo… menos.
El padrino: En su viaje (literal). Descarado, desinhibido, hasta la madre casi siempre y con música cantando a todo volumen en su habitación. Con buena energía y emanando buena vibra. Simplemente siendo feliz.
Tayson: Todo lo contrario. Un hombre serio, callado, observador, penoso y tranquilo. Con un gesto fuerte en su rostro, más un corazón noble. No es que esté enojado, sólo fue su educación. Su formación fue quien lo endureció. Ahora sólo es cuestión de tiempo. Así yo con paciencia y convivencia lo fui conociendo mejor.
Memo: Quiero hablarles de él. Es un chaparrito encantador, bromista y aguantador. Cariñoso y trabajador. Lindo y apapachador. Él a mí me fascino. Me provocaba unas ganas irresistibles de abrazarlo y quererlo. Tierno y amable. Un gran ser humano.
Leandro: No lo podía dejar de mencionar. Tan bipolar, efusivo y lioso. Muy quejumbroso y mal hablado. Tan argentino. Simpático y presumido. Compartimos, platicamos y nos tocó juntos en el avión de Brasil a Panamá.
Carlos: Nuestro tour manager. Serio, callado, aislado pero cuando se suelta, puede conversar uno con él durante mucho tiempo. Enamorado de su pequeño recién nacido y trabajando sólo. Permaneció así todo el viaje. Salvo una gripa y un chorrillo por ahí, regreso con bien a casa.
Continuará…