martes, 6 de septiembre de 2011

PUNTUALIDAD

La puntualidad me parece uno de los valores más importantes para cualquier sociedad, ya sea occidental, asiática, latinoamericana o mesoamericana. La puntualidad es puntualidad aquí y en China diría mi madre jajajaja que risa.

La verdad es que aquí en México la puntualidad es un concepto muy abstracto. Eso de la precisión es una cosa muy subjetiva para nosotros, y me incluyo porque todavía no entiendo cuál es el placer y la adicción que siento por llegar tarde.

Supongo que es un mal hábito. Eso de apagar el despertador 5 ó 6 veces antes de despertarme me parece una necedad un tanto tortuosa.

Correr por toda la casa. Del baño a la cocina, de mi cuarto a la puerta, estar a punto de salir y regresar corriendo por el pasaporte que estaba a punto de dejar olvidado en la mesa de la sala. Salir corriendo. Detenerme en la cocina para llevar agua (que nunca me puede faltar) servirla frenéticamente mientras en voz alta me pregunto:

-¿No me falta nada? ¿Ya está todo? ¿Llaves? Sí ¿Celular? Sí ¿Computadora? Sí ¿Pluma? Chingao mis lentes-

Regreso corriendo a buscarlos y cuando por fin logro dejar la casa veo el reloj y ya es tardísimo. Llamo o mando mensaje para avisar que voy tarde pero que ya estoy en camino. Cuando iba llegando me llaman preguntando dónde estaba, contesto que ya estoy estacionando el coche y que no tardo. No hay lugar “que raro” busco la puerta de acceso y un lugar para estacionarme cerca –ahg!!! Ya aquí!!!- nos estacionamomos y como loca bajo las maletas del carro. Cargada como un burro (porque eso de viajar ligera no es lo mío) pregunto por salidas internacionales –Derecho- me responden.

Corro, corro, corro y mi madre llama al teléfono:

Mamá: Dónde estás?
Yo: Corriendo en el aeropuerto y tú?
Ma: Buscándote
Yo: Ve hacia salidas internacionales en copa airlines, ahí nos vemos

Cuelgo y agitada vuelvo a preguntar

-Salidas internacionales?-
-Segundo piso sala L3-
-Gracias!!!-

Subo corriendo y Manolo ya está esperándome. Sin saludarme me pide que lo siga, ya están todos. Me formo en la cola para documentar las maletas y me grita – MAR!!! Ven, ya estamos acá (hasta delante). Con toda la pena del mundo pido permiso a toda la fila para colarme y meterme vilmente hasta delante donde estaban todos mis compañeros que ya habían registrado sus maletas y sólo faltaba yo. Mientras me atienden suena el teléfono. Mi madre.

Ma: Dónde estás?
Yo: Documentando mis maletas
Ma: No te veo
Yo: Estas en aerolínea copa sala L3?
Ma: mmm… creo que sí
Yo: Pues ahí estoy
Ma: No te veo
Yo Pues búscame o pregunta

La fila esperando a que terminará mi turno para seguir adelante, el joven que me atendía me miraba fijamente sin poder continuar con el proceso de documentación hasta que yo dejara de hablar por teléfono. Mi madre agobiándome con preguntas sobre mi ubicación y yo histérica le respondo

Yo: Ya mamá, estoy ocupada, tengo que colgar.

Me devuelven mi pasaporte, me dan mis boletos y voy a reunirme junto con todo mi grupo. Mis padres ya están ahí. Inmediatamente nos vamos para abordar. Mis padres me besan, me desean suerte. Yo me despido. Él se despide y me dice:

-Te voy a extrañar

Un fuerte abrazo y miro sus ojos para que no haga falta decir más, para ahorrar palabras que simplemente no me salen, para llevar su mirada conmigo y poder expresarle mi amor. Por que él alguna vez me dijo que más allá del sexo estaban mis ojos y así, mirándolo y sin decir nada. Le expreso mi amor.

Afuera todo lo de metal y la computadora hay que sacarla de su estuche, funda, mochila o portafolio. Entramos y recorremos un pasillo lleno de Starbuks, Cenamoon, Dunkin donuts, Seveneleven y de más franquicias que a las 6 de la mañana y sin desayunar abren el apetito. Ya más tranquilos, sentados y esperando abordar en la sala 62, más de la mitad del grupo se levanta sin decir nada y se van.

-A dónde van?- Le pregunto a Manolo.
-Seguro a desayunar- Me responde.
-mmm… que rico, ya se me antojo.
-A mí no, yo a las 6 de la mañana me voy a dejar a mi hija a la escuela, regreso y me preparo para ir a jugar. Como a eso de las 11 regreso del partido de Básquet ball y me meto a bañar. Hasta las 12 más o menos me va dando hambre y eso es todos los días, así que sí ahora como, me vomito.
-Pues yo sí tengo hambre, te encargo mi mochila voy a comprar algo.

Cuando salgo veo a todos los que se habían levantado formados y listos para abordar. Me doy cuenta que no se habían parado para desayunar, sino para abordar el avión. Me apresuro y al regresar sólo manolo y dos amigos más que fueron los que no se habían levantado seguían sentados y muy a gusto platicando. Supuse que no había prisa. Se les antojo mi café y mi sandwich. Los esperé mientras fueron a comprar algo. No habían pasado ni dos minutos cuando por el alta voz escucho:

-pasajeros con destino a Panamá, favor de abordar. Vuelo 159 por la sala 62, está es última llamada. Todos los pasajeros deben abordar en este momento o de lo contrario sus maletas serán removidas del avión.

-nooooooooooo!!!

Corro a buscarlos. El pasillo es largo y la gente es mucha. En el alta voz se escucha

-Vuelo 159 con destino a Panama es la última llamada para abordar por sala 62. Pasajeros Espinosa Trejo Mar Itzel, Ruíz Medina Manolo… blablabla

-noooooooooooo!!!

-Pasajeros del vuelo 159 el avión está a punto de despegar se solicita aborden en este momento por sala 62.

Decido regresar corriendo para avisar que ya vienen y pedir que nos esperen. Entrego mis papeles y me piden que aborde inmediatamente. Decido marcarles por teléfono y nadie responde. Todos habían abordado ya y por estar platicando ninguno escucho nada, no pusimos atención y el vuelo estaba a punto de salir.

Iba a tirar mi café para poder subir al avión cuando los ví venir. Con ese ritmo complaciente. Esa cara de placer que provoca un buen café a las 7 de la mañana y el gusto que uno vive cuando está a punto de viajar.

Éramos los últimos. Abordamos el avión y todos ya estaban en sus asientos. Cuando entramos las personas nos miraban con cara de tener esperando bastante tiempo. Mientras caminaba por el pasillo en busca de mi asiento me disculpé con los pasajeros por el retraso y me pregunté:

¿Cuál es la necesidad del ser humano por complicarse la vida. Es mucho más sencillo hacer las cosas bien. Sólo es cuestión de LLEGAR TEMPRANO, PONER ATENCIÓN, CONCENTRARSE Y SER VELOZ.

SÓLO ES COSA DE QUERER SER MEJOR.

2 comentarios:

  1. Curioso que hables sobre puntualidad

    Recuerdo cuando estudiaba cine en NY, sentado en mi primera clase muy emocionado, llega el maestro y antes de presentarse nos dice, “Aquí no se puede llegar tarde, no son Los Angeles” y me le quede viendo. Desde entonces en mi trabajo nunca llego tarde, muchas veces soy el primero y eso me da tranquilidad. Creo que es un respeto a lo que hago y siempre trato de llegar a la hora, ni antes, ni después y así creo que es la vida las cosas en su tiempo.

    Me encanto leer toda tu aventura, seguiré con emoción cada uno de tus pasos por tierras brasileñas. Yo por lo pronto empezando a preparar ya con el Director, apenas leyendo guiones y ese sentimiento de emoción y temor cuando inicias una gran proyecto, pero me siento muy contento y lo disfruto.

    Atte
    Erick

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  2. Me alegra mucho saber que somos cada vez más las personas que queremos ser mejor, entendemos y por ende respetamos el tiempo.

    Es un placer compartir mis aventuas y que las disfrutes.

    Te dejo besos al ritmo de la zamba :) muak muak muak!!!

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