Me encanta estar en otro país, platicar con todos, conocer sus costumbres, probar su comida, explorar en sus espacios y compartir las diferencias y similitudes.
Me gusta sentirme parte de algo nuevo. No me siento ajena, no me siento extraña. Me siento muy cómoda y abierta a conocer, a asumir y formar parte de eso “ajeno” que para mí es más común conforme pasa el tiempo y las experiencias se suman.
En mi viaje no vivo fronteras. Conozco y aprendo lo más que puedo. Comparto y abro para enriquecernos. Pregunto mucho. Abro bien los ojos (por recomendación). Respondo claramente y camino mucho.
Descubro que amo y adoro México, Tenochtitlan. Mi ciudad natal. Con ese amor me expando por Brasil, recorro Sao Paulo y me acerco cada día más a Río de Janeiro, paso por Panamá y regresaré a México.
El bus tan parecido al metrobus, las campiriñas tan pegadoras como el tequila. Sus mujeres bellas y sus hombres fuertes. Su amabilidad y calidez. Sus sonrisas. Los parques con muchas bicicletas. Futbol y más futbol. Tan parecido y tan desconocido. Tan fascinante y maravilloso. Otro país. Una ciudad para conocer.
Nada como caminar por calles desconocidas, ir sin rumbo observando todo. Buscas que tu mente lo registre todo para guardarlo en la memoria. Percibes esos nuevos olores que para los demás pasa inadvertido. Nada como estar en otro lugar diferente al tuyo, a pesar de las similitudes y las diferencias, es aprender a ver el mundo con otros ojos y eso nos hace crecer.
ResponderEliminarComparto totalmente tu percepción, cada olor, cada detalle es tan grande, tan importante y maravilloso como ningúno.
ResponderEliminarMi mente observa, mi nariz percibe, mi boca saborea y todas mis percepciones tan abiertas y sensibles para captar todo!!! jajaja disfrutando mucho? Sí!!!