Es el primer día de trabajo, la cita es temprano. Bajamos al desayuno que el hotel incluye en su hospedaje. Fruta para escoger, yogurt, leche, jugos, huevos, miles de pan dulce de todos sabores y colores, el cafecito obligatorio y yo incontrolable queriendo probar todo aún que ya no me entre nada y sienta que mi estomago está a punto de reventar.
La camioneta llega por nosotros, nos vamos quienes estamos listo y los que van tarde se van al teatro como pueden (eso me parece muito bem) puntualidad que tanto trabajo me cuesta pero que tanto me gusta y considero indispensable.
El equipo llegó con mucha energía. Yo veía la cara de todos los que conforman el equipo local (los brasileños). Qué cara de sorpresa tenían jajaja!!! esa cara de sorpresa con ojos y boca bien abiertos. Esa que es igualita en México como en Brasil.
Llegando y trabajando. Nos saludamos, nos presentamos y empezamos a trabajar. Las luces comenzaron a montarse, las varas bajaban, las robóticas se cambiaban de lugar, los telones se colocaban, los imprevistos se resolvían y entre brasileños y mexicanos tratábamos de entendernos.
Yo desde que llegué corría de un lado a otro, amarraba telones, construía un tren gigante, pintaba las fermas, iba y venía, llevaba y traía. Apoyaba a Galicia, le preguntaba a Manolo, Pepe me daba tareas y yo me organizaba como podía con todo el equipo que sólo hablaba portugués poruqe el traductor venía tarde. Cuando llegó, creyó que yo hablaba portugués
ja!!!
Sí es muy fácil de que se me peguen los acentos y la película que me chute en portugués durante el vuelo sirvió bastante. Pero de portugués más allá del acento y de mis bromas, sólo los “buenos días” y “muchas gracias”, una que otra grosería y uno que otro piropo.
Desde las 8 de la mañana en el Teatro hasta las 10 de la noche. Comimos ahí, cenamos ahí y terminamos cansadísimos.
Al siguiente día lo mismo. Desayuno en el hotel, la camioneta que nos lleva y nos trae. Ensayo de luces, ensayo técnico y ensayo general. Llegamos a trabajar, parándo sólo para comer y de ahí hasta las 10 de la noche o más.
El tercer día llegué 20 minutos tarde y me llamaron la atención como hace mucho tiempo que nadie lo hacia. Me sorprendió pero no pude más que reconocerlo, aceptarlo y ponerme a trabajar. Estrenamos a las 11 de la mañana. Tres funciones en un día. Con botargas en las que no se ve nada, pesan horrible y sales chorreando sudor de todo el cuerpo. Tras bambalinas el trabajo es arduo. El show es un éxito, los niños se enamoran, les encanta y se van muy felices.
El cuarto día lo mismo. También llegue tarde (diez minutos más tarde), también me llamaron la atención (todavía más fuerte que el día anterior) y también dimos tres funciones pero ahora salimos mucho más tarde porque terminando la tercer función nos quedamos hasta terminar de desmontar todo. Y cuando digo todo, es todo. Telones, utilería, piernas fermas, luces y más!!! Dos días de trabajo montando y ahora a desmontar. Salimos tardísimo y cansadísimos pero tan satisfechos!!!
Al menos yo estoy sorprendida y muy feliz. Tremendamente contenta de estar trabajando junto a hombres maravillosos, serios, comprometidos, responsables, súper trabajadores, solidarios. No paran. Nadie se queda sólo. Lo hacen rápido, resuelven todo y NADA ES IMPOSIBLE EN EL TEATRO dice nuestro Tour manager. Lo ví, lo viví y descubrí que es muy cierto.
Haciendo chistes todo el tiempo uno a otro. Cotorreándose unos a otros. Aprendiendo portugués. Intercambiando lenguaje, formas de trabajar y buena onda con el equipo brasileño. Haciendo un solo grupo. Un gran equipo. Rápido, eficiente y divertido. Lo último fue el toque que más feliz me hizo. No paran de bromear, no dejan de divertirse, están trabajando eficientemente y parece que las bromas, el albur, los chistes y todo el buen humor con el que hacen las cosas ayuda mucho. A mi me hizo tan ameno el trabajo y me ayudo a que el tiempo pasará tan rápido. He disfrutado mucho de trabaja y he aprendido tanto que hasta gusto da salir tarde, ir a cenar todos juntos y seguir compartiendo más y más.
Justo te iba a platicar sobre el idioma, cuando te quedas mas de una semana en una país el idioma poco a poco va entrando en ti y de pronto sin que te des cuenta lo sientes propio, incluso los sueños comienzan a ser en ese idioma. Es cuando digo que ese país ya esta en ti, es un gran sentimiento. Me da gusto que tengas mucho trabajo, una mujer fuerte y trabajadora siempre es de admirarse. Eso si recuerde llegar temprano.
ResponderEliminarMar activando puntualidad :)
ResponderEliminarDisfrutando del idioma, hablándolo como pueda y explicándome con todo (cuerpo, señas, miradas, palabras y más).
Espero que Brasil me entre bien y el portugués mejor jajaja